Testigos fieles en el siglo doce

Testigos fieles en el siglo doce
A pesar de esto, el siglo doce vio las actividades de otros hombres piadosos además de
Bernardo, y constituye un ejemplo trágico del poder cegador del papado el hecho de que Bernardo considerara generalmente a estos fieles testigos como herejes. De entre estos
pretendidos herejes se pueden mencionar en particular a Pedro de Bruys y a Pedro Waldo.
Sus actividades fueron similares en cuanto a que denunciaron abiertamente la corrupción de
la iglesia dominante y los vicios del clero. Waldo fue el que llegó más lejos de los dos. No
sólo renunció a aquel sistema religioso como anticristiano, sino que predicó el sencillo
evangelio, y, al traducir los Evangelios a la lengua del pueblo, puso la Biblia en manos de los
laicos, hecho éste que provocó el interdicto del Papa, excomulgándolo de la iglesia.