Lutero excomulgado en 1520
Pero la buena mano de Dios estaba detrás de todo ello, porque la gran obra que Él había
comenzado no iba a ser torcida por un desaliento temporal del agente humano que Él había
escogido soberanamente para su promulgación. Al resplandecer más luz en el alma de Lutero,
su fe y aliento aumentaron, y se hizo más evidente su distancia entre su enseñanza y la de
Roma. Gracias al sabio consejo del Elector de Sajonia, verdadero amigo de Lutero desde el
comienzo hasta el final, fue esquivado un llamamiento para hacerle comparecer ante el Papa
en Roma. Esta doble herejía ocasionó el desencadenamiento de la tormenta, pero su fe en sus
propias convicciones era entonces tan fuerte que cuando finalmente llegó la bula de
excomunión, Lutero la quemó públicamente, y declaró que el Papa era el Anticristo.










