La primera Dieta de Spira, 1526
Para este tiempo, los tres príncipes más poderosos de Europa, Enrique VIII, Carlos V y
Francisco I, los soberanos respectivos de Inglaterra, Alemania y Francia, se unieron en alianza
con el Papa para la supresión de los perturbadores de la religión católica. Pero el consejo
convocado en la Dieta de Spira tuvo un resultado inesperado. En lugar de entregar a los
reformadores a discreción de Roma, ¡dio gracias a Dios por haber avivado, en su tiempo, la
verdadera doctrina de la justificación por la fe! A pesar de esta derrota, y frente a muchos de
sus nobles que favorecían la Reforma, el emperador de Alemania convocó tres años después
una segunda Dieta de Spira, en la que exigió el sometimiento de los príncipes alemanes a la
original fe católica. Pero el emperador ya no podía ejercer una autoridad suprema en
cuestiones tocantes a la iglesia, y el consejo se mostró de nuevo dividido. Para llevar el asunto
a una conclusión, se promulgó un decreto que incluía las exigencias del emperador, y éste fue
firmado por los nobles católicos. Pero el partido reformado de la Dieta se mostró a la altura
de las circunstancias, y, como un solo hombre, protestaron contra la decisión del consejo.










