La culminación del poder papal

La culminación del poder papal
El siglo trece se distingue comúnmente como la era dorada de la gloria pontificia. En este
siglo iba a cumplirse la gran ambición de los papas sucesivos desde el siglo quinto en
adelante de establecer el trono de San Pedro por encima de todos los otros tronos. Fue el
gran Papa Inocencio III, que poseía una astucia diabólica, el que sobrepasó los logros de
todos sus predecesores y logró el dominio sobre los reyes de la tierra. No podemos siquiera
mencionar los sucios medios de que se sirvió para alcanzar sus fines, ni hablar de los años de
asesinatos y guerras con que alcanzó su meta. Los coronados sacerdotes de Roma se
movieron con una mano maestra y con la aplicación infatigable de toda la maquinaria del
papado, para que él mantuviera y consolidara la absoluta soberanía de la Sede de Roma.
Durante este tenebroso período, Inglaterra iba a caer más que nunca bajo el férreo dominio de Roma.