La benéfica influencia de Eduardo VI
Al morir Enrique VIII, Eduardo VI accedió al trono de Inglaterra con la noble ambición de
hacer de su país la vanguardia de la Reforma. Como era sólo un niño de nueve años en el
momento de su coronación, el Duque de Somerset —un genuino protestante— fue designado
como protector del reino. El primer uso que hizo Somerset de su autoridad fue abolir los
odiosos Seis Artículos, y, hecho esto, dirigió su atención a otras reformas, siendo la más
significativa el levantamiento de la prohibición de la lectura de las Escrituras. El joven rey
mismo no se mostró remiso a encabezar estas acciones, y no menos de once ediciones de la
Biblia fueron publicadas durante su breve reinado.
Con la ejecución del Duque de Somerset y la muerte de Eduardo a la temprana edad de
dieciséis años, las perspectivas para los protestantes parecían muy amenazadoras, y de manera
particular cuando María accedió al trono, porque era católica fanática. Bajo la malvada
conducción de algunos de los agentes de Roma, María consintió al deseo del parlamento de
abolir la innovación religiosa que Cranmer y Somerset sobre todo habían introducido, y
restauró el culto público en sus viejos usos.
Martirio de Latimer y Cranmer, 1555—1556
Como era de esperar, no tardó en seguir la persecución, y Latimer y Cranmer fueron
quemados en la hoguera. ¡Pobre Cranmer! Timorato e inestable como siempre, falló en la
hora de la prueba y negó la fe. Pero, siempre objeto del amor de Dios y de la gracia
restauradora de Cristo, fue recuperado, y exhibió una fortaleza en la hora de la muerte que
más que compensó por el débil testimonio de su vida de claroscuros. Pero Dios iba a
intervenir en breve, y el paso de la corona de María a Elisabet señaló la restauración del
protestantismo.
El establecimiento de la Reforma bajo Elisabet
Poco es el crédito que se le debe dar personalmente a Elisabet por esto. Ha sido descrita
como una reina sin corazón y casi sin conciencia. Podía ser todo para todos, y a causa de su
vanidad fue incluso peligrosamente parcial en favor de mucho del ritual de la iglesia de Roma.
Sin embargo, lo indudable es que la Reforma quedó establecida bajo su reinado y sobre una
base más firme y amplia que jamás antes.
La Reforma en Escocia
La Reforma, al llegar a Escocia, era una necesidad vivamente sentida, porque la riqueza de las
órdenes monásticas se había hecho enorme, y sólo podía equipararse con la codicia y el
libertinaje de los clérigos, mientras que la vida del pueblo estaba bajo la pesada carga de las
exacciones de los sacerdotes. En Escocia, como en Inglaterra, la Biblia fue enfáticamente la
gran maestra de la nación, aunque los nombres de Patrick Hamilton y de George Wishart
siempre estarán asociados con la Reforma en aquel país. Los dos fueron intrépidos en la
predicación de la verdad, y sellaron su fiel testimonio con su sangre.










