Juan Calvino
La Reforma en la Suiza Francesa ya ha sido mencionada en el contexto de su relación con
Juan Calvino. Su nombre y el de Guillermo Farel están inseparablemente relacionados con la
Reforma en la Suiza Francesa y en la misma Francia. Tan fiera y explícita fue la condena que
Calvino hizo de Roma que fue considerado como un enemigo más peligroso e implacable que
Lutero. Con un cuerpo débil y enfermizo y en una vida relativamente breve, llevó a cabo una
gran obra, pero, por lo que a la verdad respecta, fue más allá que Lutero, y cayó en un error
positivo, especialmente acerca de los sufrimientos de Cristo. (Nota 5.)
La persecución contra los hugonotes
En Francia, el martirio de los cristianos, o Hugonotes, como fueron llamados los protestantes
franceses, fue extremadamente severo. La historia de sus sufrimientos, en particular en la
noche de la terrible matanza de San Bartolomé en 1572, es bien conocida, y ésta constituye,
quizá, la matanza más malvada y desalmada que jamás haya sido perpetrada, y, como se debe
añadir para su vergüenza eterna, Roma mostró un estridente gozo al recibir la noticia de que
100.000 personas inocentes habían muerto.
Unas condiciones igualmente trágicas prevalecieron en otros países europeos al avanzar la
Reforma, pero con los mártires del siglo dieciséis sucedió como había sucedido con los
cristianos primitivos: la fidelidad de los mártires tan sólo fortaleció la obra del avivamiento.
La Reforma en Inglaterra
La Reforma en Inglaterra demanda un comentario más detallado, aunque está entretejida de
manera inseparable con la historia secular de la época. Habían pasado casi doscientos años
desde los tiempos de Wycliffe, pero la chispa que él había prendido nunca se había
desvanecido, y, en el siglo dieciséis, iba a manifestarse como una llama resplandeciente e
inapagable.
William Tyndale
La primera figura destacable después de Wycliffe en la Reforma Inglesa fue William
Tyndale. Se manifestó públicamente en un momento en que el Cardenal Wolsey, un
implacable representante de Roma, estaba ejerciendo una maligna influencia sobre el país. Su
exhibicionismo lujoso de riqueza y ritual estaba casi introduciendo una especie de papado en
Inglaterra. Sus pretensiones eran tales que en la época en que el Papa envió una bula de
excomunión contra Lutero, ¡Wolsey también le envió a Lutero una suya! Pero Wolsey se
excedió, porque el celo con el que denunció los escritos de Lutero sólo sirvió para atraer la
atención hacia ellos, y tendió a despertar el adormecido interés de los ingleses y para
prepararlos para las doctrinas de la Reforma. La obra de Tyndale, aunque de enorme
significación, fue mayormente desconocida, y, al sufrir el martirio a los cuarenta y ocho años
de edad, su vida de fiel testimonio no fue larga. En medio de una constante oposición, que le
llevó a huir de Inglaterra, Tyndale, ayudado por su compañero reformador Miles Coverdale,
finalizó una traducción de la Biblia. Su aceptación fue enorme, porque el pueblo estaba
sediento de ella. En un tiempo increíblemente corto se difundieron copias desde las costas del
canal hasta los límites de Escocia. En Inglaterra, quizá en mayor grado que en el Continente,
la Reforma fue llevada a cabo por la Palabra de Dios. Esto es significativo, porque en
Inglaterra no aparecieron hombres destacados como Lutero, Zuinglio o Calvino.










